Guía de turismo en Londres
Cuando más se disfruta de un lugar es cuando más conocemos de su historia. Esto por ejemplo suele suceder al contrario si nos referimos a algunas personas ya que cuanto más las conoces más motivos tienes para no quererlas, pero bueno esto es lo mismo que le puede suceder a muchisimos lugares, que no tienen nada especial que ofrecer.

¡Con cuánto pesimismo inicio este artículo! Bueno, no creo que se sea para tanto porque ahora mismo, mientras escribo estas líneas, estoy sonriendo.
Todo esto venía a cuento de las dudas que tenía sobre cómo recomendar la visita al Shakespeare’s Globe. No puedo decir en este caso que se disfrute del lugar conociendo su historia porque estamos considerando una reconstrucción que tiene poco más de 10 años y no los más de 400 años que podría tener si se tratase del original Globe que ya no existe. Ni siquiera se reconstruyó en el mismo lugar en el que se encontraba el original.
Eso si, hasta se empleó pelo de cabra en la argamasa del edificio, al igual que se hacía siglos atrás en un intento de… ¿engañarnos sin mentir?.
De verdad que no veo nada criticable en el buen gusto que se tuvo en la reconstrucción del Globe pero también de verdad me cuesta entender como acertado ese deseo de “engañar” a todos los visitantes diciéndoles en verdad que ese no es el Globe pero que es como el Globe. Pues no señor, y sino quítelen el hijo a una madre y delen otro niño que se le parezca, vamos a ver si la buena mujer dirá: no es mi hijo pero es casi como mi hijo.
De todas formas la visita al casi-Globe es interesante ya que la reconstrucción se la tomaron muy en serio, no se utilizó ni un solo clavo, a parte del pelo de cabra.
Podrá comprar una entrada con visita guiada y al finalizar, como ya religiosamente se hace en todos los lugares históricos o casi-históricos de todo el mundo, podrá entrar en la tienda dispuesta para que compre souvenirs. También podrá tomar unas copas o almorzar en un pequeño restaurante para que no desfallezca en su visita al teatro.
Lo más interesante del teatro es cuando cumple su verdadera función: la representación de las obras de Shakespeare. Consulte en la web del Shakespeare’s Globe para saber qué función coincide con su visita a Londres.
La Torre de Londres es uno de los monumentos más visitados de la ciudad y si a usted le interesa la historia sin dudas querrá ir al lugar que ha servido como residencia y prisión de reyes.

Si visita Londres en los meses de primavera o verano es muy probable que se encuentre grandes colas para entrar a la Torre y en el interior no disfrutará de la tranquilidad que le permitiría disfrutar aún más del lugar. Por lo tanto las dos recomendaciones que podemos hacerle es que compre las entradas con la suficiente antelación y que inicie su visita a partir de las dos de la tarde.
Las entradas las puede comprar en Internet a través de la web de la Torre de Londres, de esta manera ya se habrá librado de las colas.
Una vez en el interior se dará cuenta de que hay un edificio central, la Torre Blanca, rodeado de una doble muralla y acompañado de otros edificios que forman parte de la visita a este conjunto monumental.
Si lo desea puede sumarse a las visitas guiadas o bien alquilar una audiguía.
¿Que podrá ver en el recinto de la Torre de Londres?
En el edificio conocido como los cuarteles de Waterloo podrá ver las Joyas de la Corona, famosas por sus fabulosos diamantes, como el Koh-i-Noor de 105 kilates. Aunque nadie quiere perderse el espectáculo tal vez le decepcione un poco ver esa colección de metales y cristalitos que tienen un valor tal vez un tanto injustificado.
En la conocida como Bell Tower estuvo encarcelado, o retenido en contra de su voluntad, Tomás Moro. También en contra de su voluntad pasó a mejor vida antes de lo que él hubiese deseado.
Junto a la Bloody Tower, donde fueron asesinados Eduardo V y su hermano pequeño, se encuentra Queen’s House que fue la última residencia de otra adelantada en visitar el otro mundo en contra de su voluntad, Ana Bolena.
En el edificio central, la White Tower, encontrará una colección de armaduras bastante interesante.
El museo de los fusileros nos adentra en la historia de este regimiento. La entrada al museo es independiente de la Torre de Londres, es decir, que de nuevo hay que pagar.
Si decide pasar varias horas viendo toda la zona monumental tiene a su disposición un pequeño café restaurante.
Como suele suceder en algunas ocasiones hay atracciones que se instalan por tiempo limitado pero la aceptación entre el público es tan buena que en si mismas se convierten en un referente de la ciudad.

Esto es lo que le ha sucedido a la noria London Eye y salvando las distancias es lo que también le sucedió a la torre Eiffel o a la escultura de un toro que un buen día apareció frente al edificio de la bolsa de New York.
El interés de la noria lo puede imaginar: disfrutar de unas vistas de Londres que no encontrará en ningún otro lugar. Sin embargo el paseo de 30 minutos se le puede hacer eterno y nada agradable si padece vértigo, y no es que la altura que alcanza la noria sea desmesurada pues hay edificios que superan en Londres los 135 metros y la sensación que se tiene al estar en ellos ni de lejos se parece a lo que se siente en esas cápsulas de la noria. Así que piénselo bien antes de montarse.
Si lo tiene seguro entonces tenga en cuenta que podrá llegar a ver en días claros, algo sumamente raro en Londres, hasta una distancia de 40 km, eso quiere decir que con algo de suerte y buena vista podrá ver el Castillo de Windsor. En la noria además no sentirá movimientos bruscos ya que su velocidad es de sólo 26 cm por segundo.
Los precios son aceptables y en cualquier caso irremediables. Los adultos deberán pagar en torno a 15 libras y los niños la mitad de ese precio.
Si a usted le gustó la noria y quiere, en un derroche de generosidad invitar a todos sus amigos, debe de saber que puede alquilar una de esas cápsulas. Los tickets de la noria pueden salirle más económicos si compra paquetes conjuntos con otras atracciones de Londres como el museo de Madame Tussauds.
La noria se encuenrta en los jardines Jubilee Gardens, muy cerca de la estación de Waterloo, junto al Támesis.
Tal vez algunos piensen, y posiblemente con razón, que este lugar no merece la fama que tiene. Parece como si todos los que viajan a Londres conociesen Piccadilly Circus o lo tomasen como referencia, y por lo tanto antes o después siempre aparecerá en la conversación de cualquier turista.

Verdaderamente el lugar no es ninguna preciosidad. Sólo hay que ver esos enormes carteles de neón para comprender que ese cruce de calles no tiene, estéticamente hablando, nada diferente que ofrecer que cualquier calle comercial.
Sin embargo Piccadilly Circus es un lugar ideal para quedar con alguien ya que está muy bien comunicado y es punto de partida para muchas de las rutas turísticas que ofrece Londres. Desde el cruce de Piccadilly Circus se puede ir a la zona de teatros tomando Shaftesbury ave y dejando a la derecha Trocadero que está unido a este cruce, si tomamos Coventry St. dejaremos Trocadero a nuestra izquierda y llegaremos a calles comerciales y turísticas como Wardour St. o Leicester Sq., otras avenidas importantes que parten de este lugar son Piccadilly, Regent St., Haymarket o Glasshouse St.