Guía de turismo en Londres
Si alguien tenía alguna duda, aunque creo que serían pocos, en Londrés podrá visitar un museo dedicado al té y al café. Probablemente el café haya sido añadido por ser una bebida que permanece inseparable del té. Quien no bebe té bebe café, así que el Sr. Bramah, fundador del museo, tuvo que considerar como buena idea unir ambas bebidas en este reclamo para curiosos y turistas.

Museo del té y del café en Londres
El museo Bramah del té y del café es pequeño pero coqueto, así que su visita probablemente tenga el suficiente interés para todos los amantes de estas bebidas. Además no muy lejos del museo, situado en el número 40 de Southwark Street, se encuentra Vinopolis, por si desea seguir con su profundización de conocimientos en las bebidas más populares. No muy lejos de allí se encuentran otras muchas atracciones turísticas como el teatro Globe, el teatro Rose, el museo Clink, el Tate Modern, etc.
La entrada al museo le va a costar cuatro libras, pero es aconsejable que lleve más dinero porque como en todo buen museo británico podrá encontrar la siempre presente tienda donde le venderán todo lo que usted esperaba encontrar para poder llenar sus maletas de recuerdos y objetos indispensables para la vida diaria.
No creo que el museo del té haya sido creado como una excusa para atraer clientes a la tienda donde podrá encontrar muchas variedades de té, café, teteras, cafeteras,… además de que no es nada reprochable que así hubiese sido mientras hubiesen creado un museo con algo de interés, como así ha sucedido, pero hay que reconocer que sin la tienda el museo se queda “cojo”.
Cualquiera que haya visto a lo largo de su vida algún documental sobre la vida animal o vegetal sabrá que a los británicos les gustan de manera especial estos temas. No por casualidad la BBC es la cadena que produce mejores documentales sobre historia natural, así que en este país existe un vivo interés, en la actualidad, hacia estos asuntos.

Tal vez algo tenga que ver en este interés el hecho de que los británicos han vivido aislados (en una isla) y cada vez que se decidían a recorrer el mundo encontraban las maravillas de las que carecía su país. Así tenemos durante el siglo XVIII y XIX a multitud de marinos recorriendo los mares y océanos en busca países donde conseguir plantas exóticas con las que abastecer sus jardines. Por esta razón en un país tan poco favorecido por el clima, si lo comparamos con España, es más fácil encontrar en muchas casas una passiflora antioquiensis o una licuala orbicularis, mientras que aquí nos quedamos estancados en los geranios.
Igualmente sólo hay que comparar al Jardín Botánico de Kew con cualquiera de nuestros Jardines Botánicos para comprender que la oferta en ese país es mucho más interesante que la existente en nuestro país por un motivo tan simple como el mayor interés de los británicos en la historia natural.

Como no todas las plantas y animales pueden mantenerse vivos en un recinto de dimensiones razonables y con unos recursos también razonables los museos de historia natural cobraron gran fuerza en el siglo pasado, a falta de televisiones y documentales. Además no es posible mostrar con vida a todos los animales, ni siquiera por mucho interés que se tenga, por ejemplo en el caso de los dinosaurios.
El Museo de Historia Natural de Londres se divide en dos grandes zonas: las galería de la vida (Life Galleries) y las galerías de la tierra (Earth Galleries).
Las galerías de la vida incluyen una exposición sensacional de fósiles, algunos de un tamaño más que respetable como el Tyrannosaurus Rex o el Diplodocus. Estas galerías que también incluyen especímenes recogidos por Darwin en sus viajes tienen un aire de siglos pasados que las convierten en un viaje al pasado del tiempo en el que a los naturalistas les aguardaba una sorpresa constante cada vez que tomaban tierra.
Las galerías de tierra son más modernas y están dedicadas a la geología. Contienen exposiciones sobre minerales, rocas, gemas, de gran atractivo.
El museo, al igual que la casa donde residió Sherlock Holmes, se encuentra en Baker Street aunque en el número 221b.
En una casa de tres plantas de estilo victoriano se ha recreado el ambiente de las novelas de Conan Doyle aunque a base de querer dejar clara la supuesta presencia de Holmes hay un exceso de elementos tópicos como las pipas o las gorras de este famoso detective.

La visita a la casa tal vez te deje con la sensación de que todo es falso, de que es un montaje y que nada tiene que ver con Sherlock Holmes, pero claro si hablamos de un personaje de ficción, ¿qué se puede esperar entonces?. A pesar de todo si ha leido los libros de Conan Doyle y le atraen los personajes de Holmes y Watson seguramente pasará un buen rato visitando la casa y haciéndose fotos junto en las diferentes habitaciones o bien junto a las figuras de Sherlock Holmes, Watson o Moriarti.
En un museo de estas características no podía faltar la correspondiente tienda dedicada a Sherlock Holmes donde podrá comprar todo tipo de souvernirs, desde las clásicas pipas hasta las gorras, pasando por libros, películas, fotos, figuras, etc.
Si no desea esperar a visitar Londres para poder comprar en esta tienda también puede seguir el enlace de la tienda de Sherlock Holmes y comprar online todo lo que desee.